“Confesaos vuestras ofensas unos
a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados.”
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Pedir perdón es un acto de
humillación. En donde se deponen posiciones y se da paso a lo más importante en
una relación, el vínculo que se sostiene con esa persona.
Sin embargo, no es lo usual. Es
común que cuando hay diferencias las partes, al defender sus puntos, no cedan
ante la otra posición. Tornándose en un círculo vicioso en donde lo más
importante, el vinculo, se rompe.
Este tipo de situaciones ha
generado que amigos se conviertan en enemigos. Ha puesto en conflicto a padres
con hijos, y viceversa. Que parejas de esposos se separen, etc.; todo por no
valorar lo que realmente vale. El vínculo que los une. La razón de ser de la
relación. Superponiendo lo mediático a lo duradero.
El apóstol Santiago propone un
modelo para solucionar esto. Nos insta a primero confesar nuestras ofensas. Tenemos que reconocer que hemos ofendido y
acercarnos a quien ofendimos para confesar. Segundo orar. Instaurar a Dios en
medio de la relación. Y tercero, iniciar el proceso de sanación.
No es algo sencillo, requiere de tiempo
y madurez de ambas partes; para juntos alcanzar el éxito. Con el objetivo de ser
sanados. Liberados de una situación que no ayuda, sino que, destruye. Mantener el
vínculo de la relación, lo que da valor. La razón de ser.
Dios quiere que seamos uno como
Él y el Padre son uno.
Josías Ortiz González
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